María Josefa Coronel
mariajosefacoronel@hotmail.com

Mientras abría mi libretita de apuntes pensaba que Nelsa es una persona que siempre tiene con qué asombrarte. No importa lo que preguntes; ella, libre y audaz, responderá y lo hará con gusto. Ordenaba con fea letra los temas y ella amablemente me interrumpió y me dijo: “Tengo todo el tiempo que necesites y me puedes preguntar lo que sea”.

¿Cómo ves la familia como eje de una sociedad como la actual?

La familia ha cambiado, ya no la tenemos en la forma convencional que conocemos. El amor, en cualquiera de sus manifestaciones, jamás dañará a nadie. Lo importante es el espacio donde las personas deben sentirse comprendidas y amadas.

Eso no siempre es posible. ¿Por qué?

Porque a las personas se las educa para cumplir roles y van dejando a un lado lo humano. En eso, las mujeres tenemos ventaja. Te explico: en los trabajos dentro de varias comunidades, las mujeres se destacan por construir puentes, son todo corazón para lo que sea. Son capaces de llevar su alegría al tocar la puerta de al lado por una taza de azúcar y de salir caminando a pleno sol a recoger dinero para un sepelio.

Las mujeres tejemos la esperanza en la crisis.

¿Qué hacemos con la desventaja de los hombres?

(Se ríe mucho) ¡Vamos enseñándoles el camino!

A pesar de la presencia de la mujer en la familia, sigue habiendo mucha violencia que luego se proyecta a la sociedad.

Vivimos lejos del corazón. ¿Acaso no vivimos del cuerpo? La sexualidad que nos muestran está lejos del amor. Debe ser natural, lo suficientemente sagrada para no andar exponiendo su tratamiento y lo suficientemente divina para jamás pensar que se trata de pecado. Hay lugares donde la gente se baña con ropa; por un lado el temor a la desnudez y, por otro lado, una publicidad desbordante.

Hay muchos tipos de violencia.Esta nos puede llevar a...

Hay un cambio de conciencia. Se toma conciencia del planeta, de la diversidad, del diálogo... eso es bueno.

¿Es suficiente?

No lo es. Hay que experimentar la diferencia para hacer propuestas efectivas de cambio. El que recibe órdenes, por ejemplo, solo estando en el poder podrá comprobar que es capaz de cometer los mismos abusos contra los que hoy reclama. Solo ahí comprendes sin condenar.

¿Qué son los amigos?

Son un regalo de vida. A los amigos se los ama, se los aguanta, se los soporta, se los elige. A veces me he equivocado en elegir.

Nelsa Curbelo Cora fue directora de Ser Paz, una organización sin fines de lucro que se dedicó durante varios años a trabajar por la paz en el país, y sus logros la llenan de satisfacción. Nos cuenta que desde que era muy chica soñaba con cosas que tienen que ver con la paz. Por ello cree firmemente que los seres humanos están llamados a ser una esquinita de paz en este bullicioso mundo que se atropella sin razón. Nos cuenta que todo este trabajo por la paz empezó en una reunión en la que se atrevió a decir que no entendía nada de lo que estaban hablando. Se sonríe con cierta traviesa nostalgia y nos narra el episodio: “Nos encontrábamos en una reunión con gente muy experimentada, gente formada académicamente sobre temas geopolíticos... se trataba de la región continental. Aquella era una época en la que América del Sur vivía grandes amenazas en sus bases pacíficas. En esa reunión estaba el monseñor Leonidas Proaño, junto a otros personajes que lucían muy importantes. En medio de ellos, yo, escuchando y tratando de comprender. De repente, el monseñor Proaño me preguntó mi opinión sobre lo que él había expuesto. Miré bien a mi alrededor y me atreví a decir la verdad: dije que sencillamente no había entendido nada. Recuerdo el silencio nervioso que dejó mi respuesta, sin embargo no pasó mucho tiempo cuando la mayoría de los que se encontraban presentes en esa misma reunión dijeron que a ellos les sucedía igual que a mí, que no habían entendido la charla”.

Narra aquella anécdota de manera alegre, sencilla, sin poses y concluye la historia diciendo: “A partir de ahí me convertí en la portavoz de los ignorantes como yo”.

Trabajar por la paz es una tarea muy humana que puede llevarte a ser testigo de cosas muy crueles. ¿Cómo las enfrentas?

Después del recorrido que hice por casi toda América del Sur y en unos lugares complicados como países con regímenes dictatoriales, te das cuenta de que hay gente que tiene el alma rota con pocas posibilidades de ser remendada. Asimismo, vives experiencias como estar en la mesa de negociación por la paz y trabajar con las pandillas en Guayaquil que te permiten ver, despacito y suavemente, a Dios.

Por muchos años tocaste muy de cerca el tema de las pandillas. ¿Cómo se puede entender este fenómeno social?

No tienes que entender mucho, es sencillamente aceptar que la violencia es el medio o la forma de comunicarse de ciertos grupos y que no por ello deben ser mirados como si fuesen delincuentes, aunque muchas veces cometan actos violentos.

¿Siguen comunicándose así?

No. Pero es algo que puede volver a suceder. Por eso siempre he preferido trabajar por la paz a través de la educación... tenemos que multiplicar nuestros mecanismos de comunicación. Y, mientras más incluyentes sean estos mecanismos, mejor.

También hablaste de poder ver a Dios. ¿Cómo lo ves?

Ver a Dios es mirar el corazón del corazón. Es darte cuenta de a qué estamos conectados; es saber que, a veces, se oculta y creemos que nos deja solos para luego descubrir que es más que nosotros mismos. Dios es vida y esa fuerza que resucita todo lo que tocamos en su nombre. En su nombre, no en el nuestro, aclaro. Somos una partícula de Dios. Nuestro gran error es verlo a nuestra imagen y semejanza, cuando es absolutamente al revés.

Tú fuiste monja. ¿Por qué crees que las mujeres no podemos ser ordenadas sacerdotes?

(Se ríe con una alegría contagiante y contesta recordando que el miedo al cuerpo de la mujer es histórico) Antiguamente, las mujeres eran consideradas impuras por y durante su periodo menstrual y, como consecuencia de ello, resultaba totalmente intolerable que ellas se acercasen al altar. En cuanto a las monjas, ellas son, en la realidad, ciudadanas de a pie dentro de la Iglesia, porque no forman parte del orden sacramental del sacerdocio. Eso es simplemente parte del miedo... Es que la mujer produce miedo, mucho miedo en todos los campos del quehacer humano.

Hablemos de la muerte, que es lo más seguro que tenemos en la vida. ¿Le temes a ella?

Lo más seguro que tenemos es la vida; la muerte es simplemente una parte de esa vida, que nos conduce a quién sabe a qué lugar. Pero, en realidad, eso no importa, porque lo más duro ya lo pasamos: nacer.

Personal

- Nombre. Nelsa Libertad Curbelo Cora.

- Nació el 1 de noviembre de 1941, en Montevideo, Uruguay.

- Edad. 73 años.

- Ocupación Es educadora y licenciada en Teología. Ha sido consultora de la Universidad Abierta de Cataluña y dicta módulos en el masterado de Gestión de Conflictos. Directora de Ser Paz, organización no gubernamental sin fines de lucro, sin ninguna filiación política ni religiosa.

- Familia. Nelsa tiene una hermana gemela llamada Nelia.

- Su frase. “Crecer es necesitar menos cada día”.

Sus palabras

En la vida y en la historia que construimos, el amor tendrá siempre la última palabra”.

Los amigos son un regalo de vida. Se aman, se soportan, se eligen. Aunque a veces me he equivocado al elegirlos”.

Lo que hizo

Ha recibido decenas de galardones. Docente en diferentes universidades, autora de múltiples artículos sobre mediación de conflictos, derechos humanos y la no violencia.

Distinguida con el doctorado honoris causa Universidad Ramón Llull, de Barcelona, España.

Candidata dos veces al Premio Nobel de la Paz, por su gestión contra la violencia y a favor de los derechos humanos.

Ha sido mediadora de conflictos con guerrillas como Sendero Luminoso, las FARC, los Tupamaros, Alfaro Vive y otras.

Simplemente Nelsa